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TIENE
"ÁNGEL"
Por
Domingo Añó, capuchino
Todos
conocemos gente que destaca. Son personas con una
gracia especial. Unas sobresalen por su gran
cultura, otras por sus cualidades únicas en el
campo del deporte, la música y demás artes. Las
hay también que se desviven por los demás en
grado heroico, bien sea en el terreno de la
medicina o de la promoción humana. Sus nombres
aparecen en los titulares de todos los
informativos. Sus esfuerzos están recompensados
por nuestro reconocimiento y admiración.
Pero
no es justo referirnos
sólo a aquellas personas que aparecen en
todas las portadas de los rotativos. Hay otras
muchas que pasan desapercibidas ante nosotros y su
labor es tan importante como las primeras. Se las
ve a diario por nuestras calles. Están en los
distintos lugares que visitamos. Son muchas más
de las que imaginamos. A nada que fijemos nuestra
mirada su número aumenta de forma considerable.
De ellas quiero hablar en este momento porque
personas así las necesitamos.
Son
distintas de la gente común. Pero no se esfuerzan
en aparecer distintas. Simplemente lo son.
Disfrutan de todo lo sencillo, bello y positivo
que tiene la vida. Saben reconocer sus errores sin
lamentaciones inútiles. No se disculpan culpando
a los demás. Viven con alegría el momento
presente, sacando enseñanzas positivas incluso de
lo que fue negativo. Miran con confianza el
futuro.
Actúan
sin necesidad del aplauso y la alabanza de los demás.
Han logrado una recta independencia en el pensar,
obrar y amar. Esto no significa que tengan siempre
ideas propias, sino que simplemente evitan caer en
ninguno de estos extremos: la crítica exacerbada,
el espíritu de contradicción, no aceptar lo que
pueda venir de los demás, o el conformismo que
equivale a la renuncia al pensamiento propio.
No
se esfuerzan en aparentar lo que no son. Les gusta
la espontaneidad y la sencillez, gozando
profundamente de todos los encantos de la
naturaleza. Ante los contratiempos y adversidades
mantienen la serenidad. Tienen seguridad en ellas
mismas.
Aman
generosamente sin exigir amor a quienes aman. Su
madurez es única. Para ellas todos somos
importantes.
Cuando
hablas con personas así te sientes cambiado. Su
conversación es de tono positivo.
Aman la vida como es. Sin condiciones. No
les gusta quejarse, lamentarse de las cosas que no
andan
bien. Se esfuerzan por cambiar lo que debe ser
cambiado y eso les basta.
)Qué
les mueve a actuar así? Es la pregunta que me he
formulado muchas veces hallando, finalmente, una
respuesta: Cada una de estas personas tiene un ángel.
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