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Se encuentra a tres kilómetros de
Zorita (Castellón), muy cerca de Aragón y
Cataluña, lo que explica la afluencia masiva de
peregrinos y turistas de las tres autonomías. Hospedería,
restaurante y ermita se hallan excavados en la roca,
suspendidos en el abismo, a cuyo pie discurre el
río Bergantes. El último tramo para acceder a la
ermita es una angosta senda que orada la roca
inmensa mole de piedra. En una gran cueva se
encuentra la ermita donde se venera la Virgen de la
Balma, posiblemente anterior al siglo XVI. La cruz
cubierta (foto superior), que se halla un poco antes
de subir al santuario, es de 1705 y fue restaurada
en 1905. La fiesta, a la que acuden miles de
devotos, se celebra el 8 de septiembre. Una estrofa
de los Gozos (de 1760) dice así: Pues
estáis en esta ermita / para consuelo del alma Virgen
santa de la Balma / dad salud al que os visita. La
historia del santuario, no exenta de polémicas a lo
largo de los siglos, mantiene hoy todavía el sabor
y el encanto de la soledad y el recogimiento.

Entrada
al hostal y santuario.
La Virgen
de la Balma |